miércoles, 30 de diciembre de 2009

.Kilometraje

Vengo buscando una enamorada perfecta hace ya mucho tiempo. . . Que sea una chica bonita, agradable al ojo y al olfato, que sea sencilla, carismática; que pueda llevarla de mi mano a cualquier lugar sin temer que no encaje. Que sea conversadora y que converse de todo, que se ría mucho con su linda sonrisa, que sus ojos iluminen el sendero maldito de mi vida como dos lumbreras. . ., pero sobretodo me gustaría que su 'historial amoroso' no sea tan extenso. . . al menos no tan extenso como el mío.
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Tenía apenas 12 años cuando el hermano de mi viejo, mi tío Héctor, se compró un carro de segunda en la av. Arriola. Me acuerdo que fuimos mi abuelo, mi viejo, el tío Héctor y yo. Se compró un carro negro, muy bonito por fuera y por dentro. No recuerdo la marca y mucho menos el modelo. Nunca fui bueno para los carros. Estaba 'paradito', parecía nuevo. La pintura negra brillaba con el sol encima y por dentro el tapizado era impecable, de un crema claro que contrastaba perfecto con las demas partes negras del interior. Mi tío Héctor sonrió al ver que se llevaba un carrazo a un precio digamos cómodo. Fue justo antes de pagar que mi viejo le hizo notar que el kilometraje era bastante elevado. A mi tío no le importó mucho eso y pagó en efectivo el precio del carro. Mi abuelo estaba un tanto molesto. También le advirtió a mi tío sobre el kilometraje del carro y discutieron unos cuantos minutos antes de que mi abuelo lo mande a la mierda y le diga que haga lo que quiera. Camino a la notaría, mi abuelo volvió a tocar el tema del kilometraje; a mi tío parecía no importarle mucho, se hacía el loco y se limitaba a decir 'ya papá' o 'es mi plata' y esas cosas. Tengo grabada como una imagen con sonido el momento en que mi viejo le susurró a mi abuelo un 'ya no le digas nada papá'. . . pero más grabada tengo la frase con la que mi abuelo cerró la conversación. . . 'Recuerda hijo que los carros son como las mujeres, entre menos kilometraje. . . mejor'.
No entendí a qué se refería con esa frase hasta que tuve mayoría de edad y buscaba novia pero los mejores 'proyectos' tenían un historial inmenso, y las que tenían un historial pequeño era precisamente porque físicamente no eran lo mejorcito que uno puede encontrar. . .
Siempre que buscaba novia trataba de buscarlas con poco historial amoroso y sexual, pero recien el día de hoy lo vi de una manera distinta. . . de la manera en la que ellas lo ven. . .
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Me encontré con Almudena hace una semana en el matrimonio de un amigo del colegio. Ella, al igual que yo, fue sola así que durante casi toda la noche nos dedicamos a ponernos al día y a bailar. No pude evitar notar lo hermosa que se había puesto. En el cole siempre me gustó, era la más bonita de la promo y siempre nos llevamos bien, pero cuando uno estaba sólo el otro tenía pareja así que nunca pasó nada entre nosotros. La pasamos mostro y quedamos en salir hoy al cine y luego a tomar un café. En estos días llamé a las viejas amistades de la promoción para preguntarles disimuladamente por ella. A diferencia mía ella había llevado una vida tranquila y hasta envidiable. Había terminado la universidad y tenía un buen puesto de trabajo en uno de los mejores estudios de abogados de lima. Estuvo con un pata que conoció al salir del cole, duraron unos cuantos años y luego terminaron porque él le puso los cachos. Siempre fue una chica de su casa y por lo que me dijeron mis amistades, aun lo seguía siendo. Yo por mi lado llevé una vida totalmente opuesta a la suya. Saliendo del colegio invertí con mi hermano, Bruno, en una empresa y creció muchísimo. Luego vendimos unas cuantas acciones y todo siguió viento en popa. Cuando empezamos a generar mucho dinero decidí dejar la universidad, mis viejos me botaron de mi casa y me fui a vivir sólo. Aun trabajo en la empresa que tengo con mi hermano y nos va bien. En el aspecto amoroso. . . pues, siempre fui un pendejo. Desde la época de colegio me dediqué a estar con una y con otra, y cuando la plata empezó a crecer, me convertí en el don Juan Tenorio de muchos lugares. Sólo cuando me enamoraba reprimía mis instintos animales, y ésto sólo pasó una vez.
Hoy, nos encontramos en el cine de Larcomar a golpe de 9pm. Vimos una película cojudísima, y nos dedicamos más a mirarnos y jugar con nuestros dedos que a la película en sí. No sé porqué, pero al salir del cine sentí que era mi oportunidad para decirle que siempre me gustó y que siempre quise estar con ella. Cuando estábamos en el Starbucks se lo dije. Sonrió y me dijo que le había pasado lo mismo. Me sentí aliviado cuando me dijo eso y empezamos a imaginarnos situaciones de cómo sería nuestra relación si estuviésemos eventualmente. Cuando las cosas se estaban poniendo simpaticonas, ella estaba recostada en mi hombro y jugaba con mis dedos, me lancé de cabeza a la piscina y sugerí "salir" para ver si podía pasar algo 'serio' entre nosotros. Me miró con cara de ternura y justo cuando pensé que aceptaría me dijo: 'No podría estar contigo, sonso, tu historial es demasiado extenso'.
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A mi tío Héctor no le duró su carro ni medio año. Tuvo que venderlo a la mitad del precio de compra. Antes de venderlo se fue al cementerio a contárselo a mi abuelo. Cuando llegó a la casa, luego de vender el carro, nos comentó que compraría otro, mi viejo lo miró y sonrió antes de sugerirle que vea el kilometraje primero. Al decir eso recordé la frase de mi abuelo que hoy me trajo tantos recuerdos. . . pero debo acotar que para ellas, nosotros también somos como los autos. . . entre menos kilometraje. . . mejor, verdad Almudena?

martes, 17 de noviembre de 2009

Mi temor

Mi temor sigue ahí no quiero perderla
y siento que si ella no ve las cosas como yo las veo
y si ella no me ve como yo la veo,
podría ahuyentarla,
solo quisiera decirle
que me gustaría un dia verla sin ser amigos,
verla sin vernos como antes nos veíamos
y ver como nos ve el destino,
si nos sonríe,
tomar un nuevo camino
y sino,
tan solo volver a ser lo que fuimos...
Dos muy buenos amigos

miércoles, 11 de noviembre de 2009

No puedo

no puedo decir que terminó porque nunca siquiera comenzo,
no puedo decir que te perdí porque nunca te tuve,
no puedo decir que te extraño porque aun no estás lejos,
no puedo decir que te amo porque es sólo un gusto
no puedo decir que me pertenecías porque siempre tuviste otro dueño

no puedo esperar por ti porque no sabes que estoy esperando
no puedo hacerme el valiente porque soy un cobarde
no puedo tomar la iniciativa porque todo terminaría
no puedo invitarte a salir porque no se como lo haría

no soy ningún galán, soy solo yo y simplemente...

no puedo ir hacia ti, mirarte a la cara y pedirte que seas mía...

lunes, 2 de noviembre de 2009

Antoinette y Josemaría. (3ra parte)

-No te puedo creer que el viejo de la huevona esta te haya cuadrado por salir a escondidas con ella- le dije mientras pagamos a medias la cuenta- apenas tenías 16 huevón!! qué creía?, qué te ibas a casar con ella al día siguiente?
Fabiola, la chinita guapetona y de perfectas tetas que nos atendió, rió disimuladamente y me miró con cara coquetona.
Luego de dejar una propina decentona, nos paramos, le vimos las tetas una vez más a nuestra mesera y nos fuimos.
Mientras caminábamos hacia la zona de los taxis me agradecí a mi mismo por no haber llevado el carro. Ambos estábamos bastante picados pero conscientes aun. Josemaría tomó el taxi y éste nos llevó en tiempo record hasta su casa. Tomó la Javier Prado a una velocidad alucinante, bajó por la vía expresa y subió por la av. Angamos. Paramos en un grifo a comprar cigarros y dos botellas con agua. Josemaría lo guió unas cuantas cuadras y luego llegamos a una reja negra que bloqueaba la entrada a una casa verde de dos pisos. Josemaría abrió la reja y me hizo un gesto para que guarde silencio. Pegada al lado derecho del estacionamiento de la casa había una escalera en caracol que conducía directamente al segundo piso. Subimos y entramos a la casa.
El lugar en el que entramos era como un cuarto bastante grande, con un bar grande de madera con cuatro sillas altas en una esquina. Al lado había una especie de cocina bien equipada. Al otro lado del cuarto estaba su cama de dos plazas con un sofá de cuero delante y un televisor enorme enfrente. El baño estaba al lado.
-Oe, no vivías con tus viejos? -pregunté luego de examinar rápidamente el lugar.
-Si pues, ellos viven abajo con mi hermana y yo aca arriba.
De pronto sentí una envidia tremenda. Yo aun vivía en la casa de mis viejos y tenía un cuarto pequeño con muchas menos comodidades que él. Tenía un televisor pequeño al lado del suyo, mi cama que apenas me permitía girar dormido, y una laptop que me compré hace ya tiempo atrás.
Josemaría prendió un sofisticado equipo de música e inmediatamente los pequeños parlantes colgados en las paredes de su 'cuarto' empezaron a sonar con una música únicamente instrumental. Me senté en el bar y él sirvió dos vasos de whisky sin preguntarme.
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Mientras soltaba la mano de Javier, Josemaría, intentando disimular la intimidación que le dejó el apretón de manos, preguntó:
-Qué situación, señor?
-No juegues conmigo hijo, tú sabes a qué me refiero -la voz de Javier cambió a un tono más relajado.
-Señor, yo le juro que quiero algo serio con Antoinette, osea, me gusta mucho, la paso bien con ella, me hace sentir especial. . . no sé, es algo raro. . .
-así como todas las otras chicas del colegio. . .? -interrumpió burlonamente Javier.
-No señor, esto es distinto. No le estoy pidiéndo la mano de su hija, sólo le pido que me deje verla con su permiso. Prometo respetar sus reglas y no discutirlas bajo ningún motivo.
Josemaría sintió que estaba prácticamente suplicando un permiso. Eso no lo hizo sentir muy cómodo, pero sabía que tenía que hacerlo para conseguir algo con Javier. Javier tomó aire por la nariz y lo botó ruidosamente por la boca.
-Una que le hagas a Antoinette y te olvidas de ella, UNA -resaltó Javier enfatizando con su dedo índice que era el doble del de Josemaría- sólo una y fin de la historia, estamos?
-Estamos señor -Josemaría estiró su mano para dársela a Javier- le prometo que no le fallaré.
Javier volvió a apretar con fuerza la mano de Josemaría con mucha fuerza, esta vez lo hizo adrede.
-Eso espero, nos vemos en cualquier momento. No la dejes tan tarde hoy, empieza con el pie derecho. . . y, no le digas nada aun, yo hablaré con ella en casa.
-Claro señor, no se preocupe -dijo antes de voltearse y salir corriéndo hacia donde estaba Antoinette y los demás.
Cuando llegó al grupo vió a Antoinette de espaldas, se acercó a ella y le cubrió con sus manos los ojos. Ella notó inmediatamente que era Josemaría. Siempre usaba la misma colonia, Hugo Boss, que le regalaba su abuelo todos los años.
-A dónde te fuiste? -preguntó Antoinette al mismo tiempo que esbozaba una sonrisa al voltear.
-Es una sorpresa sonsa, mañana ya sabrás de qué se trata. Y . . . -le puso un dedo en los labios al ver que le preguntaría algo- no me preguntes más okey?
Antoinette puso un puchero antes de aceptar el pedido de Josemaría.
Se tomaron de las manos y Josemaría se acercó para darle un beso, Antoinette sonrió tiernamente y se lo dio luego de hacerse un poco la disforzada. Estuvieron unos cuantos segundos abrazados hasta que Josemaría interrumpió.
-Vamos llendo a tu casa, ya es tarde.
-No, todavía hay que quedarnos un rato más por aca con los chicos pues. -Antoinette utilizó una voz emulando a la de una niñita.
-No princesa, no quiero que tu viejo se moleste conmigo porque llegas tarde.
-Mi papá? él no sabe que estás aca! ya te dije que si supiera, estaría acá!
Josemaría sonrió pues ella ignoraba lo que acababa de suceder y la volvió a abrazar.
Luego de un buen rato, Sebastian, Milagros -una chica de la promoción de Antoinette a la que Sebas le tenía ganas-, Antoinette y Josemaría se embarcaron en un taxi a sus casas. El pendejo de Sebas aprovecho para chantarse encima a Milagros en su afan de querer entrar los cuatro atrás. Nadie podría imaginarse que apenas 4 años después tendrían un hijo, Marcelo, y que sacarían su relación -y su familia- adelante. Harían ruta, dejarían primero a las chicas y ellos irían a tomarse unas cervezas a la bodega del negro de la esquina. Josemaría tenía muchas ganas de contarle a Sebas lo que había pasado.
Estuvieron en la esquina un par de horas y apenas tomaron un par de cervezas antes de irse a sus casas. Josemaría se fue a dormir contento luego de un huevo de tiempo. Había sido un día perfecto. Había besado a Antoinette por primera vez, no fue el mejor beso de todos pero lo hizo; pero sobretodo, había hablado con su viejo. Se rio en voz alta al recordar que por un momento pensó que se mecharía con Javier.
-Le hubiera sacado la mierda a ese viejo cojudo -volvió a reir. Aun no podía creer que ese 'viejo cojudo' le había dado, de una u otra manera, permiso para salir con Antoinette. Se sintió aliviado. Justo antes de quedarse dormido, sonó su celular, era un mensaje de Antoinette.
'Hasta mañana sonso! Gracias por un día increíble, te quiero'
A Josemaría le ardió más que nunca no tener saldo para responder el mensaje. Lo leyó una vez más, sonrió y cerró los ojos para dormir.
Tenía una sonrisa de oreja a oreja antes de quedarse dormido, en ningun momento le pasó por la cabeza lo que iba a suceder al día siguiente.
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-continuará-

domingo, 1 de noviembre de 2009

Te veo aun por los pasillos

Te veo aun por los pasillos,
respiro hondo y ahi estas tú,
solo pienso en correr y abrazarte
en desbaratarte y susurrarte al oido
que en mi corazón aun ronda tu abrigo

Te veo aun por los pasillos,
de mi casa y de mi cabeza,
de mis males y mi pereza,
cuando siento tu corazón en mi bolsillo

Te veo aun por los pasillos,
como si de un fantasma se tratara,
como si tu alma pidiera que perdonara,
pero volteo mi cabeza y no miro
quiero olvidar que estuviste en mi camino

Y es que aun te veo por los pasillos,
pero de mis errores he aprendido
y nunca jamás volveré a darte abrigo.

jueves, 22 de octubre de 2009

maldito tiempo

quiero detener en tiempooooooooooooo, demonios!!! tengo tantas cosas que hacer, tengo que ir a clases y estoy solo tirado en mi cama pensando y tantos pensamientos vienen a mi cabeza. QUIERO ESCRIBIR!!! pero con que tiempo yo se yo se, de ahi los escribo pero no es lo mismo no voy a sentir lo mismo y lo mas probable no voy a recordar ni la mitad de todo lo que ahora da vueltas en mi cabeza. De todas formas hare el intento. A ver si esto ayuda cuando regrese... araceli; nadie muere; mujeres de hoy en dia; caballero de la edad media; compañera y no amor.
Yo me entiendo, gracias...

viernes, 16 de octubre de 2009

Un lugar interesante

Siempre he deseado poder detener el tiempo, es un don, uno de aquellos que pertenecen a mi lista de deseos para cuando se aparezca el genio, al frotar la lámpara que aun espero encontrar en algun momento de mi vida.
Hoy lo recordé por eso lo menciono. Todo comenzó hace un par de dias, yo y mi carro, mi musica, mi buen humor, el sol, mi brazo a la merced de los rayos ultravioleta mientras sostengo el volante, mi chullo por mas que muera de calor y mi corazon buscando su parte gemela. Una chica hermosa, unas piruetas, un incidente, un accidente, un árbol, una niña y un gato, (en ese orden), y mis disquetecnicas para que los guardianes de la ley no me pongan una infracción mientras hablo por celular con mi madre.

De pronto, me encuentro yo en una situación incómoda que no viene al caso citar, pero que me llevó hacia el meollo que quiero mencionar. Por esas cosas de la vida mi primo se apareció; para ser mas honestos no fue por esas cosas de la vida, yo lo llamé, pero eso de las cosas de la vida suena un poco mejor no? corríjanme si me equivoco; como dije, se apareció, me dio una mano, y terminamos en uno de esos lugares de los cuales siempre huí. Malos olores, caras de pocos amigos, suciedad, mujeres de no muy buen vivir, creo yo, animales, de las dos clases, de los que son por naturaleza, y de los que son por poca entereza. En fin, un local al que no asistiría con mi abuela precisamente, ni con ningún ser a quien le tenga un poco de cariño.

Pero bueno, por esas cosas de la vida, ahi me encontraba yo, ingreso, frunzo el ceño, guardo en mi bolsillo trasero la cadena de oro que mi abuelo me dió años atrás, meto las dos manos en los bolsillos del jean, y camino como si pudiece moler a golpes a cualquier desventurado que se cruzara por mi camino. Me miran? Si, todos, creo que saben que no soy uno de ellos, me comienzo a preocupar, sin dejar de presionar mis dientes ni abrir mucho mis ojos claro está, llego hasta el final del pasillo y respiro hondo, como si hubiese corrido una maratón, quizás dos, tomo una silla, me siento, y al girar mi cabeza para pedir algo de alcohol para calmar mis nervios, al fondo del corredor, veo dos luces que se van acercando lentamente, intento no darles importancia, hago mi orden, y justo cuando me disponía a sacar mi billetera veo que el resplandor ya casi no me dejaba ver, volteo y eran dos individuos uno mayor, de la edad de mi papá quizás, y otro con un par de años por encima mío, (creo yo) comienzan a conversar conmigo, y son buenos, lo veo en sus ojos y lo siento en su alma. Una vez escuche que los ojos son la ventana del alma, es algo que retumba en mi cabeza a diario y de lo que estoy plenamente convencido. Eran buenos, y solo querían conversar, se sentaron conmigo a mi lado, ordenaron unas cervezas y comenzaron a contarme de sus vidas como si de amigos de años se tratara.

Cervezas vienen y van y la conversacion se convierte en mas una seria de confesiones que terminarían con mi cabeza dando vueltas y mil ideas en ella. Y es aqui donde deseé por enésima vez poder detener el tiempo, eran dos individuos con millones de ideas y cosas por contar, y todo iba muy rápido, se trataba de dos personas sin muchas oportunidades, sin mucha suerte, que a pesar de que la vida mayormente no hacía mas que mostrarles la espalda salían adelante y luchaban por lo que creían, tenían trabajos muy duros y poco recompensados, pero aun asi seguían adelante, y lo más importante sonreían.

Con mi libreta de notas en el bolsillo ganas no me faltaban de sacarla y apuntar casi todo lo que me decían pero no es algo agradable creo, yo sabía que por mas que escribiera todo lo que recordaba apenas llegara a casa iba a ser imposible poder plasmar todo lo que vivi y sucedio en ese momento.

Si tan sólo pudiece detener el tiempo y como un pintor pintar un paisaje mientras este se mantiene estático, yo apuntar en mis notas lo que siento y pienso en todos los momentos de mi vida, sería genial, sería increíble. En fin, esa tarde, que culminó ya en la noche, creo que aprendi muchas cosas y entendí muchas otras; un libro jamás se juzga por su portada, por mas trillado que suene es muy cierto, en ese lugar al que llegué practicamente arrastrado por mi primo me encontre con sorpresas que ni en el rincón mas limpio de mi hogar hubiese encontrado; y creo que todos merecen una oportunidad, ahora que me siento frente a mis notas y leo y escribo solo pienso en la manera de ayudar a esas dos almas, solo pienso en negocios posibles para ayudarlos a salir adelante y en lo injusta que a veces es la vida, cuando algunos tenemos tantas cosas y no las valoramos y otros tienen tan poco y anhelan mas.

jueves, 15 de octubre de 2009

odio mantenerme a escondidas, quiero hablar y decir quien soy, quiero contarte mis experiencias propias, lo que me paso hoy y ayer, quiero que sepas que pienso y siento, espero no tener que usar esta máscara para siempre, pero creo que no existe remedio. Si quiero seguir debes desconocer quien soy.

Un Sueño?

Siempre se consideró un ser paciente y agradable, capaz de llevarse bien con todo el mundo, y rigió su mundo por una serie de leyes que juró jamás romper, honor y lealtad eran las dos palabras que mas salian de su boca, capaz de morir con ellas y de hacer morir por ellas. Juró a sí mismo que nunca las quebraría ni permitiría que las quiebren en su mundo, y fue asi, durante miles de vidas fue asi, las defendió y luchó por ellas, vivía orgulloso y feliz, no le importaba lo que pensara el mundo ni las otras vidas, la suya era la ideal y con eso bastaba.

Hasta que un dia se encontró con algo que cambiaría su vida para siempre, un sueño, un sueño capaz de empujarlo a hacer cosas inimaginables, capaz de quebrar su propio código, y fue asi. Este sueño tenía una de las formas mas perfectas que el universo pudo crear, el mismo se sorprendió cuando lo tuvo por primera vez, y una vez que esto sucedió no pudo parar, solo pensaba en ir a la cama cada noche para tenerlo de nuevo entre sus manos, acurrucarse y sentirlo junto a él. Durante un largo tiempo fue asi, como si todas esas vidas hubiese esperado por ella. Si en algún momento dije que era feliz nada de eso se compara con como se sintió durante ese período de tiempo, vivió con su código, siguió con él, pero por fin encontró algo mas importante, algo mas importante que él, que sus leyes, que su propio ser, encontró una PRIORIDAD, y esa prioridad se volvió el nuevo objeto a ser defendido.
Tenían una sociedad, él la protegía, ayudaba y socorría y ella en reciprocidad le daba todo y giraba en torno a él, un final feliz para cualquier historia, pero este era solo el comienzo de esta.

Un dia de tantos se fue a la cama, como siempre, corriendo, sin pensar en como cubrirse o sobre que dormir, solo pensando en ella, cerró los ojos, suspiró y levantó la cabeza, pero nunca apareció, se había ido, por noches regresaba, él no perdía la esperanza, por noches la veía pero no era lo mismo, imágenes borrosas, encuentros fugaces, nunca volvió a ser lo mismo.
Hasta que un día dispuesto a recuperarla con su alma en su mano y su corazón en la otra decidió ir por ella, se recostó en su cama como siempre, cerró los ojos, suspiró, levantó la cabeza y ahi estaba ella, corrió tras ella sin pensar en todo lo que dejaba atrás ni en todo lo que atropellaba a su paso, HONOR Y LEALTAD? no hizo mas que pisotearlas, dejó todo lo que había jurado defender, por un sueño? un simple sueño?

NO, no era un simple sueño, era el sueño con el que había soñado soñar durante todos y cada uno de sus sueños, pero nada justificaba las cosas que hizo por recuperarlo o recuperarla, se traicionó a sí mismo, se clavó un cuchillo por la espalda, murió, mató y dejó morir a eso que juró siempre proteger. No lo entendió, nunca entendió la gravedad del asunto, su escencia estaba muerta. Ahora aún lo oigo cuando me busca, y aun se arrepiente de lo sucedido, que no se preocupe le repito, pero el jamás se perdonará a sí mismo.

martes, 13 de octubre de 2009

Antoinette y Josemaría. (2da parte)

El papá de Antoinette, Javier, era un tipo serio, muy pegado a las reglas, era quien mandaba en casa, y gozaba del respeto y obediencia de Antoinette desde que ella era muy pequeña. Siempre luchó por darle todo a su única hija y así lo hizo desde que ella tenía uso de razón. Hace unos años Javier invirtió en la bolsa para probar suerte, pues un amigo con el que estudió en la Universidad de Lima estaba generando buenas ganancias. Decidieron invertir un dinero juntos, una fuerte cantidad. Miranda, la mamá de Antoinette, nunca notó la falta de dinero en la cuenta del Banco Wiesse que tenía con Javier para los ahorros de los estudios de la bebita que venía en camino. El 7 de enero, día en que nació Antoinette, es un día que don Javier no olvidaría nunca. Se había despertado a las 5am como de costumbre para ir a comprar El Comercio y 5 panes para el desayuno. Llamó a Miranda a la casa dese el teléfono público que estaba en la entrada del Santa Isabel de la av. Javier Prado para preguntarle si no se le antojaba algo especial para el desayuno.
-Gorda, no se te antoja algo para el desayuno?
-No sé cholito, lo que tú quieras en verdad -respondió ella apurada puesto que el pito de la tetera anunciaba que ya había hervido.
-Voy a comprar un tamalito que me ha provocado.
-Ya Javi, está bien. Oye, te veo aca ya? el agua esta hirviendo. Un beso.
Antes de poder despedirse, Miranda ya había colgado el teléfono. Esto le molestó un poco, pero no se hizo mayores paltas.
Cuando llegó a casa, prendió la radio y sonaba, en una emisora desconocida, 'I can`t help falling in love with you' en una versión que no era de Elvis Presley. El desconocía que era UB40, pero la letra le traía muchos recuerdos. Tenía el 19 años cuando bailó esa canción con el amor de su vida, Miranda, en un baile que les regaló su primer beso. Subió un poco el volumen y camino hacia la cocina.
-Amor, te acuerdas de esa. . . -Javier se vio obligado a interrumpir su pregunta al ver a Miranda sentada en la silla con unos aparentes retorcijones en el vientre -Miranda, qué te pasa?- preguntó mientras dejaba El Comercio, el pan y el tamal sobre la mesa, y se acercaba a medio correr a auxiliar a su esposa.
-Creo que ya es hora cholo! Estoy con dolores extraños, deben ser. . . auuu. . . deben ser las contracciones -dijo con voz adolorida Miranda.
-Ven, vamos a la sala a que te recuestes mientras saco las cosas.
Javier intentó parecer calmado y sereno cuando en realidad estaba que temblaba por dentro. No era muy bueno para esto de las emergencias médicas, pero esta vez debía tratar de mantener a Miranda tranquila y era su responsabilidad lograrlo.
Luego de salir corriendo de la casa con lo necesario y ponerlo en el Mustang del 67 que le regaló su viejo, Javier regresó a la casa por Miranda, salió con ella a paso rápido pero cuidadoso. Cuando regresó a confirmar que no olvidaba nada, sonó el teléfono. Javier miró a lo lejos el teléfono y dudó en contestar. El teléfono timbró dos y tres veces pero Javier no le hizo caso. Salió de la casa y subió al auto.
-Las llaves amor? te las di para que las cojas mientras sacaba las cosas.
-Ay! las dejé en la mesa del teléfono, lo siento.
-Ya ya, espérame -Javier respondió un poco alterado.
Al entrar a la casa se acercó a la mesa y justo al coger las llaves, sonó el teléfono. Javier dudó en contestar pero lo hizo rápidamente.
-Aló, buenos días?
-Javo, compadre, te habla Carlos! Oye te tengo una mala noti. . . -Javier interrumpió a su buen amigo de la Universidad, con quien había invertido casi todos los ahorros para los estudios de Antoinette.
-Al toque huevón, estoy corriéndo a la clínica con Miranda, parece que ya llega la bebe! -apuró Javier.
-Puta madre cholo -Javier notó la preocupación en la voz de Carlos y supo que había pasado, sin embargo, esperó la mala noticia- lo perdimos todo! No se que chucha pasó hoy temprano que todo se fue a la mierda! Tuve que vender todo para recuperar algo, pero ya no nos queda ni mierda.
Javier sitió como el frío recorría su cuerpo, su mirada se perdió en el espacio y notó que sus ojos se llenaban de lágrimas
-Puta madre!la cagada Carlos! Cómo le explico ahora a Miranda?
-Puta hermano, no sé! Hasta ayer estábamos. . . -el sonido del claxon interrumpió la conversación. Javier volvió en sí y recordó que tenía que llevar a su esposa a la clínica.
-Oe te llamo luego, chau!
Javier colgó el teléfono sin esperar respuesta de Carlos y salió corriendo. Notó que olvidaba las llaves y volvió por ellas.
A Javier, le fue muy complicado contarle el incidente con el dinero a Miranda. Antoinette tenía tres meses cuando él le dio la noticia. Fue un día terrible en su relación. Estuvieron peleados tres días, nunca habían estado peleados tanto tiempo desde que se casaron. Luego de los tres días se sentaron a conversar y solucionaron el problema, ella entraría a trabajar apenas la bebe cumpla un año. Eso nunca fue necesario, Javier había sacado dos meses atrás un dinero de la 'caja chica' de casa para invertir en un negocio que parecía próspero, un restaurante americano que llegaba a Lima.
Luego de cuatro años, Javier había multiplicado su inversión siete veces y recuperado gran parte del dinero perdido en la bolsa. Las cosas empezaron a salir bien finalmente y todo se completó cuando Miranda recibió un buen dinero de una herencia que daba por perdida, la de su padre a quien nunca conoció.
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-Sí señor, qué tal? Dígame. . . -Javier notó el intento de Josemaría por no flaquear su voz.
-Tengo que hablar contigo, estoy en Larcomar y creo que no estás muy lejos. Te encuentro en las escaleras y por favor, no le digas nada a Antoinette.
-No se preocupe señor, voy para allá.
Josemaría se sintió un poco asustado pero vio en ese próximo encuentro una oportunidad para explicarle al viejo de Antoinette que sus intenciones con ella no eran malas, que en verdad la quería. Se quedó pensando qué cosas decir y cómo decirlas. Ésta podía ser una conversación decisiva en sus planes de conquistar a Antoinette.
-te estoy hablando! -Josemaría escapó de sus pensamientos con el jalón de brazo que le dio Antoinette.
-ahh! qué me decías? -preguntó Josemaría mientras enfocaba sus ojos en la mirada preocupada de Antoinette. Notó sus ojos más verdes que nunca y sintió que ese cruce de miradas lo enamoró un poco más de ella.
-Quién era? Por qué tienes cara de haber visto un muerto? No me digas que tu abuelo. . .
-No no, era otra persona, te cuento en un rato, ya vengo si? Esperame aquí
-Qué? a dónde vas? -Antoinette notó en los ojos de Josemaría sus ganas de besarla.
-Ya vengo, no me demoro mucho -Josemaría dijo esto mientras se acercaba a Antoinette para darle un beso en la frente. Para su sorpresa, ella levantó un poco su cabeza, lo miró fijamente a los ojos, le miró los labios y para cuando reaccionó ya tenía sus labios pegados a los de ella. Estuvieron pegados no más de cinco segundos pero él los sintió eternos. La cogió de la cara para retrocederla un poco, la abrazó y le sonrió.
-Qué feliz me acabas de hacer sonsa! -exclamó Josemaría mientras ponía sus brazos alrededor de su cintura para abrazarla.
-Tú también me haces feliz. . . me gusta estar contigo. . . pero a dónde vas?
Josemaría volvió a la realidad y recordó que Javier lo esperaba. Soltó repentinamente a Antoinette y salió corriendo.
-Esperame -gritó mientras se alejaba de ella.
Antoinette quiso decir algo más pero Josemaría ya se encontraba un poco lejos para escucharla. Se guardó sus palabras y volvió con sus amigos que jugaban Ice Hockey.
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-Aguanta, aguanta, te quitaste luego que ELLA te besó? Tu sí eres un huevonazo ah! -le di tiempo a Josemaría para que me responda mientras yo encendía un cigarrillo más.
-Qué iba a hacer pues compadre! No iba a dejar que el viejo me espere como un idiota no? Iba a ser la primera vez que converse con él y no la quería cagar! -Hizo una pausa y continuó- Además ya sabes como son las mujeres, no les puedes dar todo porque sino, te cagan!
Los dos reímos y chocamos nuestras botellas de cerveza que estaban a punto de terminarse. Josemaría notó ese detalle.
-Dos más no? Total, cierran dentro de una hora y creo que dos chelas más serían buena compañía.
La historia que me estaba contando Josemaría estaba muy entretenida y esta vez no puse resistencia ante su cuestionamiento. Además, ambos andabamos un poco picados y decirle NO a una más era un poco complicado.
-Ya pues, qué chucha! Mañana no trabajo, pero tengo que estar parado y listo para moverme a las 10am!
-Qué, qué tienes que hacer? -me levantó la mano en señal de espera mientras pedía las dos cervezas.
-Tengo que recoger mi laptop de la jato de un pata, la dejé ahí hace un par de días y el huevón se quita de viaje a la 1pm, así que tengo que caerle tipo 10am. -le expliqué a Josemaría y noté que me prestaba mucha atención.
-Y dónde vive este huevón? -Josemaría me hizo la pregunta al momento que llegaron las cervezas.
-Por el Plaza Vea de la av. Arequipa, por Angamos, ubicas?
-Ya está pues huevón, yo vivo al frente del Plaza Vea, acabamos acá, nos vamos a comer algo a 'El Lomito' y nos quitamos para mi jato a seguir hueveando! Ya mañana te lavas tu culito y te quitas donde tu marido a recoger tu lap.
-Como las huevas maricón?
-Si oe! Todavía vivo con mis viejos y seguro les gustará saber que aun sigues vivo.
-De puta madre cholo!
Cuando Josemaría retomaba su relato no pude evitar evocar mi niñez con él, éramos unos niños tranquilos que ahora, casi 11 años después, hablaban de sus experiencias amorosas y seguramente, más adelante, sexuales.
.
Josemaría corrió hasta ver al papá de Antoinette, frenó de a pocos y se acercó caminando. Tenía en su caminar un aire de autosuficiencia y valentía que Javier notó rápidamente y le hizo sonreir.
-Qué tal señor, cómo está? -dijo esto al estirar su mano para estrecharla con la del papá de Antoinette.
Javier sintió que el fuerte apretón de manos que le dio a Josemaría lo hizo, sin darse cuenta, para demostrarle quien estaba al mando.
-Intranquilo, Josemaría; es por eso que te llamé. Necesitamos conversar sobre tu 'situación' con mi hija.
Mientras hablaba con su voz gruesa y seca, Josemaría sintió que se le escarapelaba la piel.
-continuará-

Inconclusa

Habían transcurrido ya mas de 4 años, culminando el quinto para ser mas específicos y la magia aun seguía ahí, no como antes, no perduraba ese amor que de niños pensaba que sería para toda la vida, no existía mas esa aceleración en el corazón, ese aumento del ritmo cardiaco, de las pulsaciones, pero aun seguía mirándola y pensando que era la mujer mas bella del mundo, ya no la amaba, es cierto que ya no, y para muchos puede sonar confuso, pero la verdad es esta, es un sentimiento muy extraño que si no lo haz vivido es imposible que lo comprendas, es mas es imposible que no pienses que estoy loco.

Habían transcurrido ya mas de cuatro años y recién ahora podía mirarla a los ojos y conversar con ella sin querer robarle un beso al mas mínimo parpadeo descuidado.
Con historias de por medio, mujeres mas y menos, y algunos clavos, quizás uno por ahi con una punta muy larga y una cabeza muy angosta, de esos que son imposibles de sacar y que a veces es mejor solo martillar hasta desaparecerlo, hundirlo y ahogarlo hasta ya no verlo mas. Con aventuras y desventuras, penas y glorias, sal y pimienta, un sin fin de experiencias que normalmente hubiesen hecho olvidar y regresar a casa a la mujer del muelle de San Blass, pero que a él solo le aumentaron la expectativa, solo hicieron que la espera, valga la pena.

Habían transcurrido ya mas de cuatro años y ahi se encontraba él, tal como habían quedado, en la fecha y hora exacta, solo los separaba este vidrio inmenso transparente, el podía observarla pero ella no, la espera por fin había terminado, por fin había reunido el valor de voler a verla y abrazarla, y por un segundo retroceder la mitad de su vida, cerrar los ojos y apretar sus manos como si perteneciesen a la misma persona nuevamente, como si su alma estuviese completa otra vez.

Habían transcurrido ya mas de cuatro años,
suspiró, tomó una pausa, cerró los ojos...
y se dio la media vuelta.

lunes, 12 de octubre de 2009

Antoinette y Josemaría.

Josemaría es un amigo de la niñez, esos que son tus 'amiguitos' en el colegio cuando aun cursas la primaria y con los que más paras en los recreos. Recuerdo haberme sentado a su costado cuando hicimos la Primera Comunión en cuarto grado. Al año siguiente él se cambió de colegio, creo que su papá consiguió otra chamba o perdió la que tenía. Eso hizo que perdiéramos el contacto, apenas nos veíamos cuando mis viejos se juntaban con los de ellos a jugar un juego de cartas que demoraba horas. Mientras ellos jugaban, apostaban y tomaban unos tragos, nosotros nos poníamos a jugar con su Nintendo. Normalmente nos quedábamos dormidos y ya no teníamos tiempo ni de despedirnos. Poco a poco mis viejos dejaron de ir a jugar con los suyos y perdimos todo contacto hasta hace tres años, casi 12 años después, que él me agregó al msn. Luego de los protocolares 'Qué es de tu vida?', 'como están tus viejos?', 'que sabes de tal o cual?', y otras preguntas clásicas, quedamos en encontrarnos en el Friday's del Jockey Plaza para tomarnos unas chelas. A golpe de 9pm ya andábamos por nuestra segunda chela y fue ahí que empezó a contarme su historia con Antoinette.
Luego de salir del MariaReina se pasó a otro colegio que no mencionó, pasó cuatro años ahí. Sus viejos decidieron mudarse a Miraflores y tuvo que cambiarse de colegio una vez más. Entró ya a la secundaria y ahí conoció a Antoinette. El dice que desde que la vio por primera vez supo que algo pasaría con ella y que se iba a sacar la mierda por lograrlo. Antoinette era una chica de 12 (Josemaría tenía 15 en ese entonces) de contextura delgada, no muy alta (o 'perfecta para no agacharme al besarla' como decía él), de pelo castaño casi rubio, de ojos verdes y sonrisa tierna; esa es la descripción rápida que pude sacar de la foto que me mostró al describirla.
Al principio, Antoinette no le paraba mucha pelota, pero luego de un buen tiempo (casi un año) se rompió el hielo entre ellos y empezaron a conversar más y a gustarse. Josemaría, según me contó él mismo, se había hecho una famita de conquistador en el colegio, y su nombre pasaba de boca en boca entre varias de las chicas del colegio y los profesores y profesoras ya lo tenían chequeado. Cuando el papá de Antoiniette, presidente de la Asociación de Padres de Familia, se enteró que un chico 3 años mayor que ella la 'pretendía' acudió a varios profesores y no recibió muy buenas referencias. Asumo que su viejo habló con los profesores y les pidió que trataran de mantener a Josemaría alejado de Antoinette, ya que por lo que me dijo él, mientras picábamos unas alitas, a los pocos días el director del colegio lo llamó para conversar sobre su 'tema con Antoinette'. El director, que resultó ser amigo del papá de Josemaría, le pidió que evitara problemas con ella, porque eso podría costarle una sanción y ponerlo entre la espada y la pared, entre su amigo del colegio y una persona muy importante para el crecimiento del colegio como lo era el papa de Antoinette. Cada vez que Josemaría y Antoinette se juntaban en los recreos o en la salida siempre aparecía un profesor para interrumpirlos llevándose a uno de los dos inventando alguna excusa para evitar que interactuaran.
Pese a las advertencias de los profesores y el director, Josemaría insistió en enamorar a Antoinette, quien poco a poco iba cediendo ante los intentos de conquista. Parecía que las cosas le estaban saliendo bien a Josemaría, encontraron entre ellos muchas cosas en común, se texteaban en secreto por las tardes, se pasaban notas en el colegio e incluso usaron a algunos amigos como cómplices para poder conversar en grupo en los recreos e incluso salir al cine o a tomar helados.
-Oe compadre, avísame si te aburro ah! -Josemaría paró su relato al verme revisar la colorida carta del Friday's.
-No huevón, tu sigue hablando! Lo que pasa es que las flaquitas del costado se han pedido un plato que se ve de puta madre como para picar entre los dos, mira!
-Uy chucha, pedimos uno pues! Y sus dos chelitas más, no?
-Oe ya vamos cuatro cada uno y en verdad. . .
-No me jodas maricón, no nos vemos hace un culo, hoy nos la pegamos
-Ya, ya -acepté un poco presionado- pero sigue contando pues, está paja tu mariconada
-Vete a la mierda, ya no te cuento nada! -bromeó Josemaría antes de vaciar lo que le quedaba en su botella de cerveza.
-Ya, dale dale.
Cuando Josemaría retomaba la historia sonó su celular, era uno de esos tipos que llama para hacer un tipo de encuesta sobre la tarifa y el servicio que se le brinda. Me sorprendió la facilidad con la que Josemaría se safó de la persona con la que hablaba. Cuando estabamos en el colegio, era un chico callado y le costaba trabajo comunicarse y hacerse entender por los demás. Dejó el celular en la mesa y continuó.
Una tarde en una de estas salidas grupales, que eran más de alcahuetería que de diversión, se fueron al cine de Larcomar a ver 'A lot like Love', película protagonizada por Aston Kutcher y Amanda Peet que trata de una pareja que tiene encuentros casuales durante muchos años y esto los va enamorando poco a poco hasta que al final terminan juntos. Josemaría, haciéndo alarde de sus dotes de conquistador, pidió dos entradas en la boletería, una para él y una para Antoinette. Compraron popcorn y gaseosas antes de la película y justo cuando la cola avanzaba para entrar a la sala, sonó el celular de Antoinette, era su papá.
Hablaron aproximadamente tres minutos, ella le dijo que estaba en el cine de Larcomar, como ya le había avisado al pedirle permiso, con sus amigos y amigas del colegio, y que debía colgar porque la cola ya estaba avanzando y querían encontrar buenos sitios. Luego de colgar el celular Antoinette regresó corriendo al grupo que ya estaba a pocos metros de entrar. Josemaría, curioso como un gato preguntó:
-Quién era ahh?
-Mi papi que quería saber si ya estamos aquí
-No sabe que estoy acá, no?
-Estás loco?! Se aparecería en dos minutos para llevarme a la casa! -exageró Antoinette-
Josemaría dejó escapar una risita nerviosona ocultando un poco más de tristeza que de miedo porque aun no sabía como haría para 'solucionar' el problema con los padres de Antoinette.
Durante la película, Josemaría trató de cogerle la mano a Antoinette un par de veces; ella disimuladamente la quitaba, la metía en la canchita, cogía un puñado y la comía lentamente con la otra mano. Casi al final de la película, luego que Aston Kutcher le cante 'I'll be there for you' a Amanda Peet; Josemaría se armó de valor e intentó una vez más cogerle la mano a Antoinette. Esta vez, ella entrelazó sus dedos con los de él y con el dedo pulgar empezó a acariciar su mano. Josemaría no cabía en su felicidad e intentó besarla, ella lo empujó cariñosamente y le cortó un poco las alas con un rotundo 'poco a poco, si?'. Aunque se sintió un poco tonto, la alegría que sentía él lo mantuvo firme y siguió con su mano entrelazando la de ella. Al salir del cine, fueron a tomar helados. Una vez más, Josemaría pagó y hasta escogió los sabores para el helado de Antoinette, fresa y chocolate, sus favoritos. Estuvieron dando vueltas por Larcomar alrededor de una hora. Entraban a tiendas de ropa, de música, de artículos raros que desconocían hasta entonces (pipas para fumar marihuana, rolleadores y esas cosas) y finalmente entraron a matar el tiempo y gastar lo que les quedaba de dinero en el Moy.
Josemaría estaba jugando a las carreras de motos con Sebastian, un amigo de su promoción, cuando sonó su celular. No le prestó mucha atención porque no quería perder la carrera. El celular volvió a sonar una vez más. Josemaría empezó a preocuparse. En casa, su abuelo había estado un poco enfermo y empezó a pensar lo peor. Terminó la carrera; Sebastian le ganó por un largo tramo. Josemaría sacó el celular del bolsillo del chaleco y revisó las llamadas perdidas. Las dos llamadas que recibió decían 'número desconocido'. Mientras miraba la pantalla un poco extrañado, el celular volvió a sonar. Contestó rápidamente.
-Aló?
-Aló, buenas tardes, Josemaría? -la voz del otro lado del celular era la de un hombre a la que le calculó no más de cincuenta años. Era una voz gruesa y firme que hizo que se asustara un poco.
-Si? él habla, quién es? -preguntó con mucha intriga pero sin aflojar la voz.
Mientras hablaba, Antoinette lo miró con cara de preocupación pues sabía que su abuelo andaba enfermo. Al ver que Antoinette se acercaba a él, levantó una mano como diciéndole 'un momento'.
-Qué tal Josemaría?, te habla Javier, el papá de Antoinette.

-continuará-