Vengo buscando una enamorada perfecta hace ya mucho tiempo. . . Que sea una chica bonita, agradable al ojo y al olfato, que sea sencilla, carismática; que pueda llevarla de mi mano a cualquier lugar sin temer que no encaje. Que sea conversadora y que converse de todo, que se ría mucho con su linda sonrisa, que sus ojos iluminen el sendero maldito de mi vida como dos lumbreras. . ., pero sobretodo me gustaría que su 'historial amoroso' no sea tan extenso. . . al menos no tan extenso como el mío.
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Tenía apenas 12 años cuando el hermano de mi viejo, mi tío Héctor, se compró un carro de segunda en la av. Arriola. Me acuerdo que fuimos mi abuelo, mi viejo, el tío Héctor y yo. Se compró un carro negro, muy bonito por fuera y por dentro. No recuerdo la marca y mucho menos el modelo. Nunca fui bueno para los carros. Estaba 'paradito', parecía nuevo. La pintura negra brillaba con el sol encima y por dentro el tapizado era impecable, de un crema claro que contrastaba perfecto con las demas partes negras del interior. Mi tío Héctor sonrió al ver que se llevaba un carrazo a un precio digamos cómodo. Fue justo antes de pagar que mi viejo le hizo notar que el kilometraje era bastante elevado. A mi tío no le importó mucho eso y pagó en efectivo el precio del carro. Mi abuelo estaba un tanto molesto. También le advirtió a mi tío sobre el kilometraje del carro y discutieron unos cuantos minutos antes de que mi abuelo lo mande a la mierda y le diga que haga lo que quiera. Camino a la notaría, mi abuelo volvió a tocar el tema del kilometraje; a mi tío parecía no importarle mucho, se hacía el loco y se limitaba a decir 'ya papá' o 'es mi plata' y esas cosas. Tengo grabada como una imagen con sonido el momento en que mi viejo le susurró a mi abuelo un 'ya no le digas nada papá'. . . pero más grabada tengo la frase con la que mi abuelo cerró la conversación. . . 'Recuerda hijo que los carros son como las mujeres, entre menos kilometraje. . . mejor'.
No entendí a qué se refería con esa frase hasta que tuve mayoría de edad y buscaba novia pero los mejores 'proyectos' tenían un historial inmenso, y las que tenían un historial pequeño era precisamente porque físicamente no eran lo mejorcito que uno puede encontrar. . .
Siempre que buscaba novia trataba de buscarlas con poco historial amoroso y sexual, pero recien el día de hoy lo vi de una manera distinta. . . de la manera en la que ellas lo ven. . .
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Me encontré con Almudena hace una semana en el matrimonio de un amigo del colegio. Ella, al igual que yo, fue sola así que durante casi toda la noche nos dedicamos a ponernos al día y a bailar. No pude evitar notar lo hermosa que se había puesto. En el cole siempre me gustó, era la más bonita de la promo y siempre nos llevamos bien, pero cuando uno estaba sólo el otro tenía pareja así que nunca pasó nada entre nosotros. La pasamos mostro y quedamos en salir hoy al cine y luego a tomar un café. En estos días llamé a las viejas amistades de la promoción para preguntarles disimuladamente por ella. A diferencia mía ella había llevado una vida tranquila y hasta envidiable. Había terminado la universidad y tenía un buen puesto de trabajo en uno de los mejores estudios de abogados de lima. Estuvo con un pata que conoció al salir del cole, duraron unos cuantos años y luego terminaron porque él le puso los cachos. Siempre fue una chica de su casa y por lo que me dijeron mis amistades, aun lo seguía siendo. Yo por mi lado llevé una vida totalmente opuesta a la suya. Saliendo del colegio invertí con mi hermano, Bruno, en una empresa y creció muchísimo. Luego vendimos unas cuantas acciones y todo siguió viento en popa. Cuando empezamos a generar mucho dinero decidí dejar la universidad, mis viejos me botaron de mi casa y me fui a vivir sólo. Aun trabajo en la empresa que tengo con mi hermano y nos va bien. En el aspecto amoroso. . . pues, siempre fui un pendejo. Desde la época de colegio me dediqué a estar con una y con otra, y cuando la plata empezó a crecer, me convertí en el don Juan Tenorio de muchos lugares. Sólo cuando me enamoraba reprimía mis instintos animales, y ésto sólo pasó una vez.
Hoy, nos encontramos en el cine de Larcomar a golpe de 9pm. Vimos una película cojudísima, y nos dedicamos más a mirarnos y jugar con nuestros dedos que a la película en sí. No sé porqué, pero al salir del cine sentí que era mi oportunidad para decirle que siempre me gustó y que siempre quise estar con ella. Cuando estábamos en el Starbucks se lo dije. Sonrió y me dijo que le había pasado lo mismo. Me sentí aliviado cuando me dijo eso y empezamos a imaginarnos situaciones de cómo sería nuestra relación si estuviésemos eventualmente. Cuando las cosas se estaban poniendo simpaticonas, ella estaba recostada en mi hombro y jugaba con mis dedos, me lancé de cabeza a la piscina y sugerí "salir" para ver si podía pasar algo 'serio' entre nosotros. Me miró con cara de ternura y justo cuando pensé que aceptaría me dijo: 'No podría estar contigo, sonso, tu historial es demasiado extenso'.
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A mi tío Héctor no le duró su carro ni medio año. Tuvo que venderlo a la mitad del precio de compra. Antes de venderlo se fue al cementerio a contárselo a mi abuelo. Cuando llegó a la casa, luego de vender el carro, nos comentó que compraría otro, mi viejo lo miró y sonrió antes de sugerirle que vea el kilometraje primero. Al decir eso recordé la frase de mi abuelo que hoy me trajo tantos recuerdos. . . pero debo acotar que para ellas, nosotros también somos como los autos. . . entre menos kilometraje. . . mejor, verdad Almudena?