lunes, 12 de octubre de 2009

Antoinette y Josemaría.

Josemaría es un amigo de la niñez, esos que son tus 'amiguitos' en el colegio cuando aun cursas la primaria y con los que más paras en los recreos. Recuerdo haberme sentado a su costado cuando hicimos la Primera Comunión en cuarto grado. Al año siguiente él se cambió de colegio, creo que su papá consiguió otra chamba o perdió la que tenía. Eso hizo que perdiéramos el contacto, apenas nos veíamos cuando mis viejos se juntaban con los de ellos a jugar un juego de cartas que demoraba horas. Mientras ellos jugaban, apostaban y tomaban unos tragos, nosotros nos poníamos a jugar con su Nintendo. Normalmente nos quedábamos dormidos y ya no teníamos tiempo ni de despedirnos. Poco a poco mis viejos dejaron de ir a jugar con los suyos y perdimos todo contacto hasta hace tres años, casi 12 años después, que él me agregó al msn. Luego de los protocolares 'Qué es de tu vida?', 'como están tus viejos?', 'que sabes de tal o cual?', y otras preguntas clásicas, quedamos en encontrarnos en el Friday's del Jockey Plaza para tomarnos unas chelas. A golpe de 9pm ya andábamos por nuestra segunda chela y fue ahí que empezó a contarme su historia con Antoinette.
Luego de salir del MariaReina se pasó a otro colegio que no mencionó, pasó cuatro años ahí. Sus viejos decidieron mudarse a Miraflores y tuvo que cambiarse de colegio una vez más. Entró ya a la secundaria y ahí conoció a Antoinette. El dice que desde que la vio por primera vez supo que algo pasaría con ella y que se iba a sacar la mierda por lograrlo. Antoinette era una chica de 12 (Josemaría tenía 15 en ese entonces) de contextura delgada, no muy alta (o 'perfecta para no agacharme al besarla' como decía él), de pelo castaño casi rubio, de ojos verdes y sonrisa tierna; esa es la descripción rápida que pude sacar de la foto que me mostró al describirla.
Al principio, Antoinette no le paraba mucha pelota, pero luego de un buen tiempo (casi un año) se rompió el hielo entre ellos y empezaron a conversar más y a gustarse. Josemaría, según me contó él mismo, se había hecho una famita de conquistador en el colegio, y su nombre pasaba de boca en boca entre varias de las chicas del colegio y los profesores y profesoras ya lo tenían chequeado. Cuando el papá de Antoiniette, presidente de la Asociación de Padres de Familia, se enteró que un chico 3 años mayor que ella la 'pretendía' acudió a varios profesores y no recibió muy buenas referencias. Asumo que su viejo habló con los profesores y les pidió que trataran de mantener a Josemaría alejado de Antoinette, ya que por lo que me dijo él, mientras picábamos unas alitas, a los pocos días el director del colegio lo llamó para conversar sobre su 'tema con Antoinette'. El director, que resultó ser amigo del papá de Josemaría, le pidió que evitara problemas con ella, porque eso podría costarle una sanción y ponerlo entre la espada y la pared, entre su amigo del colegio y una persona muy importante para el crecimiento del colegio como lo era el papa de Antoinette. Cada vez que Josemaría y Antoinette se juntaban en los recreos o en la salida siempre aparecía un profesor para interrumpirlos llevándose a uno de los dos inventando alguna excusa para evitar que interactuaran.
Pese a las advertencias de los profesores y el director, Josemaría insistió en enamorar a Antoinette, quien poco a poco iba cediendo ante los intentos de conquista. Parecía que las cosas le estaban saliendo bien a Josemaría, encontraron entre ellos muchas cosas en común, se texteaban en secreto por las tardes, se pasaban notas en el colegio e incluso usaron a algunos amigos como cómplices para poder conversar en grupo en los recreos e incluso salir al cine o a tomar helados.
-Oe compadre, avísame si te aburro ah! -Josemaría paró su relato al verme revisar la colorida carta del Friday's.
-No huevón, tu sigue hablando! Lo que pasa es que las flaquitas del costado se han pedido un plato que se ve de puta madre como para picar entre los dos, mira!
-Uy chucha, pedimos uno pues! Y sus dos chelitas más, no?
-Oe ya vamos cuatro cada uno y en verdad. . .
-No me jodas maricón, no nos vemos hace un culo, hoy nos la pegamos
-Ya, ya -acepté un poco presionado- pero sigue contando pues, está paja tu mariconada
-Vete a la mierda, ya no te cuento nada! -bromeó Josemaría antes de vaciar lo que le quedaba en su botella de cerveza.
-Ya, dale dale.
Cuando Josemaría retomaba la historia sonó su celular, era uno de esos tipos que llama para hacer un tipo de encuesta sobre la tarifa y el servicio que se le brinda. Me sorprendió la facilidad con la que Josemaría se safó de la persona con la que hablaba. Cuando estabamos en el colegio, era un chico callado y le costaba trabajo comunicarse y hacerse entender por los demás. Dejó el celular en la mesa y continuó.
Una tarde en una de estas salidas grupales, que eran más de alcahuetería que de diversión, se fueron al cine de Larcomar a ver 'A lot like Love', película protagonizada por Aston Kutcher y Amanda Peet que trata de una pareja que tiene encuentros casuales durante muchos años y esto los va enamorando poco a poco hasta que al final terminan juntos. Josemaría, haciéndo alarde de sus dotes de conquistador, pidió dos entradas en la boletería, una para él y una para Antoinette. Compraron popcorn y gaseosas antes de la película y justo cuando la cola avanzaba para entrar a la sala, sonó el celular de Antoinette, era su papá.
Hablaron aproximadamente tres minutos, ella le dijo que estaba en el cine de Larcomar, como ya le había avisado al pedirle permiso, con sus amigos y amigas del colegio, y que debía colgar porque la cola ya estaba avanzando y querían encontrar buenos sitios. Luego de colgar el celular Antoinette regresó corriendo al grupo que ya estaba a pocos metros de entrar. Josemaría, curioso como un gato preguntó:
-Quién era ahh?
-Mi papi que quería saber si ya estamos aquí
-No sabe que estoy acá, no?
-Estás loco?! Se aparecería en dos minutos para llevarme a la casa! -exageró Antoinette-
Josemaría dejó escapar una risita nerviosona ocultando un poco más de tristeza que de miedo porque aun no sabía como haría para 'solucionar' el problema con los padres de Antoinette.
Durante la película, Josemaría trató de cogerle la mano a Antoinette un par de veces; ella disimuladamente la quitaba, la metía en la canchita, cogía un puñado y la comía lentamente con la otra mano. Casi al final de la película, luego que Aston Kutcher le cante 'I'll be there for you' a Amanda Peet; Josemaría se armó de valor e intentó una vez más cogerle la mano a Antoinette. Esta vez, ella entrelazó sus dedos con los de él y con el dedo pulgar empezó a acariciar su mano. Josemaría no cabía en su felicidad e intentó besarla, ella lo empujó cariñosamente y le cortó un poco las alas con un rotundo 'poco a poco, si?'. Aunque se sintió un poco tonto, la alegría que sentía él lo mantuvo firme y siguió con su mano entrelazando la de ella. Al salir del cine, fueron a tomar helados. Una vez más, Josemaría pagó y hasta escogió los sabores para el helado de Antoinette, fresa y chocolate, sus favoritos. Estuvieron dando vueltas por Larcomar alrededor de una hora. Entraban a tiendas de ropa, de música, de artículos raros que desconocían hasta entonces (pipas para fumar marihuana, rolleadores y esas cosas) y finalmente entraron a matar el tiempo y gastar lo que les quedaba de dinero en el Moy.
Josemaría estaba jugando a las carreras de motos con Sebastian, un amigo de su promoción, cuando sonó su celular. No le prestó mucha atención porque no quería perder la carrera. El celular volvió a sonar una vez más. Josemaría empezó a preocuparse. En casa, su abuelo había estado un poco enfermo y empezó a pensar lo peor. Terminó la carrera; Sebastian le ganó por un largo tramo. Josemaría sacó el celular del bolsillo del chaleco y revisó las llamadas perdidas. Las dos llamadas que recibió decían 'número desconocido'. Mientras miraba la pantalla un poco extrañado, el celular volvió a sonar. Contestó rápidamente.
-Aló?
-Aló, buenas tardes, Josemaría? -la voz del otro lado del celular era la de un hombre a la que le calculó no más de cincuenta años. Era una voz gruesa y firme que hizo que se asustara un poco.
-Si? él habla, quién es? -preguntó con mucha intriga pero sin aflojar la voz.
Mientras hablaba, Antoinette lo miró con cara de preocupación pues sabía que su abuelo andaba enfermo. Al ver que Antoinette se acercaba a él, levantó una mano como diciéndole 'un momento'.
-Qué tal Josemaría?, te habla Javier, el papá de Antoinette.

-continuará-

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