Habían transcurrido ya mas de 4 años, culminando el quinto para ser mas específicos y la magia aun seguía ahí, no como antes, no perduraba ese amor que de niños pensaba que sería para toda la vida, no existía mas esa aceleración en el corazón, ese aumento del ritmo cardiaco, de las pulsaciones, pero aun seguía mirándola y pensando que era la mujer mas bella del mundo, ya no la amaba, es cierto que ya no, y para muchos puede sonar confuso, pero la verdad es esta, es un sentimiento muy extraño que si no lo haz vivido es imposible que lo comprendas, es mas es imposible que no pienses que estoy loco.
Habían transcurrido ya mas de cuatro años y recién ahora podía mirarla a los ojos y conversar con ella sin querer robarle un beso al mas mínimo parpadeo descuidado.
Con historias de por medio, mujeres mas y menos, y algunos clavos, quizás uno por ahi con una punta muy larga y una cabeza muy angosta, de esos que son imposibles de sacar y que a veces es mejor solo martillar hasta desaparecerlo, hundirlo y ahogarlo hasta ya no verlo mas. Con aventuras y desventuras, penas y glorias, sal y pimienta, un sin fin de experiencias que normalmente hubiesen hecho olvidar y regresar a casa a la mujer del muelle de San Blass, pero que a él solo le aumentaron la expectativa, solo hicieron que la espera, valga la pena.
Habían transcurrido ya mas de cuatro años y ahi se encontraba él, tal como habían quedado, en la fecha y hora exacta, solo los separaba este vidrio inmenso transparente, el podía observarla pero ella no, la espera por fin había terminado, por fin había reunido el valor de voler a verla y abrazarla, y por un segundo retroceder la mitad de su vida, cerrar los ojos y apretar sus manos como si perteneciesen a la misma persona nuevamente, como si su alma estuviese completa otra vez.
Habían transcurrido ya mas de cuatro años,
suspiró, tomó una pausa, cerró los ojos...
y se dio la media vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario